La narrativa transmedia se ve favorica por la multiplataforma
Narrativa transmedia, el futuro de la comunicación
julio 31, 2019
Los mejores juegos gratuitos para móvil y que puedes usar sin internet
agosto 2, 2019

Qué es un kit Arduino y qué puedes hacer con uno

Arduino es quizá la plataforma de electrónica más interesante para cualquier tipo de usuario, para aprender a programar con herramientas de bajo coste y desarrollar tanto hardware como software de uso simplificado.

El software siempre es el mismo, al menos al comienzo, hasta que puedas ajustarlo a tus necesidades. Es un lenguaje de programación basado en Wiring y, ante la duda, existen decenas de blogs, tutoriales y cursos gratuitos para aprender. Sin embargo, en cuanto a hardware existen muchas opciones. Solo en términos comerciales existen actualmente hasta 30 placas distintas. Pero antes de continuar, vayamos por partes: ¿qué es exactamente Arduino?

Qué es Arduino

Conceptualmente, Arduino son varias cosas. Es una compañía sobre la que trabajan cientos de diseñadores en construir y alimentar una fuente de código abierto y una serie de herramientas. Estos diseños se distribuyen bajo licencia Pública General de GNU (GPL) y la Licencia Pública General Reducida de GNU (LGPL).

Es decir, Arduino concentra tres aspectos. Uno: las placas de circuito impreso para diseñar kits ‘hazlo-tú-mismo’. Dos: el lenguaje de programación libre para toda la comunidad. Y tres: la comunidad en sí misma que comparte experiencias, que graba tutoriales para otros usuarios y se convierte en una fuente de ideas donde la tecnología económica dota de una capa de inteligencia extra a cualquier aparato tradicional.

¿Un ejemplo? Una simple puerta con cierre de seguridad controlado por internet. Una forma de acercar el Internet de las Cosas al usuario de a pie sin necesidad de gastar una fortuna. Al contrario, los precios oscilan según la cantidad de conectores y sensores necesarios.

Algo de historia

La premisa es simple: robótica al servicio del pueblo. Respuestas sencillas para problemas algo más complejos: cualquiera, sin conocimientos de ingeniería, puede aprovechar su versatilidad para crear, por ejemplo, una impresora 3D, un taquígrafo portátil o un sistema de luces con temporizador similar al de un semáforo.

La historia de Arduino se remonta a 2003 cuando el colombiano Hernando Barragán y el italiano Massimo Banzi, elaboraron su primera placa propia, mucho más económica que la BASIC Stamp de 100 dólares con la que trabajaban entonces.

Aunque no fue hasta 2005 cuando los citados más varios estudiantes italianos del Instituto Ivrea  —no en vano el nombre proviene de Arduino de Ivrea, antiguo rey de Italia— desarrollaron sus propias herramientas de bajo coste para gestionar proyectos digitales. En 2007 la propia Google se implicó desarrollando su Kit Android ADK, una placa con la posibilidad de comunicarse con cualquier smartphone que opere con sistema operativo Android.

Para qué sirve

Ya seas una empresa o un particular, trabajar con Arduino no emprende complicaciones. Existe un foro y un blog oficial y decenas de manuales para conectar Lego y Arduino. Hay placas para construir reguladores de temperatura para jardines interiores, para construir tu propio robot de cocina, para montar una consola portátil —también podemos apostar por la Esplora de cuatro pulsadores y un joystick— y hasta una envasadora al vacío.

Eso sí, cabe destacar dos tipologías: existe un Arduino oficial y una versión genérica. La edición básica, el Arduino ONE, un best-seller que va por su tercera iteración, apenas cuesta 20 euros. Si nos decantamos por una placa genérica tampoco tendremos problema. Todo el software nació bajo open source y drivers como el CH340 pueden descargarse desde cualquier foro e instalarse siguiendo este tutorial.

Las diferencias claves entre cada placa son las distintas velocidades del reloj de la CPU, el voltaje de entrada aceptado, la cantidad de salidas y entradas analógicas y digitales, la cantidad de SRAM y espacio de almacenamiento, normalmente en FLASH, y el protocolo USB usado. Los cuatro modelos fundamentales, en su formato básico (Leonardo, 101, Zero y Mega), cuentan con varios puntos comunes, como la entrada 7-12 V, una CPU a 16 MHZ y seis salidas.

Otro detalle relevante: existen las starter kit o las placas simples. Los kits contienen una serie de luces LED, sensores —infrarrojos, de luz, de vibración—, interruptores o knobs, jumpers, diodos, ventiladores, resistencias, etcétera. Si no tienes muy claro qué construir pero asumes que te harán falta varios cacharros extra, haz acopio de destornilladores y apuesta por un kit. Son muy rentables y son la mejor puerta de entrada para aprender a programar.

La imaginación pone el límite

Como ves, el ecosistema de Arduino apela a la flexibilidad y modularidad. Durante años los distintos usuarios han creado desde básculas conectadas que almacenan un backup online de todas las ventas, porteros digitales controlados por sensor dactilar, hasta una réplica del droide BB-8 de la película ‘El Despertar de la Fuerza’.

Algunos usuarios han convertido esta libertad en una especie de reivindicación: para qué comprar un controlador de voz si puedes crearte uno propio. Si eres músico, tal vez te interese diseñar un controlador MIDI a medida y si eres un fan de ‘Star Trek’ podrías plantearte decorar tu habitación con estos paneles LED que imitan el control de una cabina de mandos. Arduino ha sido considerado ‘el juguete de los mayores’ por algo. Lo que hagas con él está, literalmente, en tus manos.

Por ISRAEL FERNÁNDEZ
Imágenes | Unsplash (Harrison Broadbent)