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Hogar, dulce hogar (conectado)

La domótica ya está aquí. El Internet de las Cosas no es una quimera. Al contrario, está cogiendo velocidad de crucero. A medida que se desarrolla, los sensores son más baratos y los protocolos más probados y sencillos. De hecho, cada vez más equipos de consumo y electrodomésticos ya salen de fábrica sensorizados y listos para conectarse al ecosistema IoT. Y desde la nube y a través de múltiples apps, puedes gestionarlo todo con total comodidad desde tu teléfono móvil.

Así, un informe elaborado por la consultora Context, que lleva por título The Smart Home Survey, señala que hasta un 39% de los españoles estaría interesado en transformar su hogar en una casa inteligente antes de cinco años. Una cifra que estaría alineada con la opinión mundial, pues en términos globales se calcula que el número de hogares inteligentes se triplique hasta los 30 millones en el año 2019. Un mercado global que se calcula que vale más de 14.000 millones de dólares.

 

Toda tu casa, a un clic

Cuando en ferias de electrónica de consumo, telefonía e informática como IFA, CES y MWC se cuela como un vendaval la domótica, es que ya están llamando a la puerta Amazon, Microsoft, Samsung, Apple, Orange o Google. Acciones cotidianas que antes parecían de ciencia ficción como subir la temperatura de la casa antes de llegar, medir el ph de la piscina, desconectar la alarma, programar el horno a distancia o encender el programa de la lavadora mediante tu teléfono móvil han dejado de serlo. Hablar a alguien más que a tu mascota ya no es síntoma de sillón de psiquiatra, porque los asistentes de voz están tomando posiciones cada vez más cerca del centro de decisiones de la casa inteligente (el sofá): Alexa, Cortana, Bixby o Siri forman parte ya del servicio doméstico y están encantados de atenderte.

Se observan notorios movimientos como el anuncio de Amazon y Microsoft de que sus asistentes virtuales se integrarían para permitir a los usuarios acceder a Windows y Office a través de los sitios de Alexa, y al site de Amazon a través de Cortana. O la integración de Alexa en el Tab 4 para ofrecer una experiencia de Echo Show por un precio mucho más bajo, por ejemplo.

Termostatos, programadores, contadores, actuadores, trackers y sensores son cada vez más comunes en los lineales de las grandes superficies dedicadas a bricolaje y jardinería. Muchos aparatos conectados, desde un nuevo termostato Nest y una cámara de seguridad inteligente Hive hasta el horno Miele Dialog e incluso un limpiador de suelos inteligente de Neato Botvac, serán desenvueltos de sus papeles de regalo esta Navidad. Pero no solo eso, Orange también cuenta servicios de hogar inteligente: Smart Security. Se trata de una solución innovadora, que se adapta a las necesidades y requisitos de sistemas de seguridad del mayor número de hogares en España.

En la encuesta mencionada, un 18% señala que tiene pensado comprar algo relacionado con el IoT en el próximo año, en especial si permite incrementar su seguridad, controlar de alguna forma qué es lo que ocurre en su hogar mientras ellos están fuera, o redunda en la eficiencia y el ahorro energético.

Al hilo de esto, se destaca el reciente acuerdo firmado en septiembre entre las tres principales asociaciones domóticas en Gran Bretaña, Alemania y Francia. Así, la Smart Homes and Buildings Association, la SmartHome Initiative Deutschland eV y la Fédération Française de Domotique, que representan a más de 600 OEM, minoristas, distribuidores, ISV, integradores, empresas de telecomunicaciones y proveedores de energía, han unido esfuerzos para crear un comité europeo que ayude a las organizaciones a compartir conocimientos clave, desarrollar estándares comunes e impulsar las ventas. “A medida que las tecnologías domésticas inteligentes se vuelven cada vez más importantes para todos nosotros, son buenas noticias para la industria y, en última instancia, para los consumidores”, señalaban.

 

Un mercado con mucho potencial

Esta visión optimista, sin embargo, no es compartida por todos los estudios. El elaborado por la consultora McKinsey a 3.000 hogares en EEUU concluye que el mercado todavía tiene mucho camino por recorrer antes de alcanzar su máximo potencial. “Muchos consumidores conservadores aún no entienden las proposiciones de valor de los dispositivos conectados mientras que los early adopters se enfrentan a puntos importantes que aún no han sido resueltos por los fabricantes, incrementando la sensación de frustración”, avisan en There’s no Place like [connected] Home.

Si bien el número de hogares conectados ha pasado de 17 millones en 2015 a 29 millones en 2017, con una tasa compuesta de crecimiento anual del 31 %, el crecimiento real de las ventas en el sector va a la zaga del crecimiento en la penetración de los hogares. Mientras la reposición de aparatos es del 15%, la compra de nuevos equipos es del 23% y la de nuevos electrodomésticos conectados del 37%, los ingresos recurrentes procedentes del 2016 son solo del 42%, y las expectativas para 2017 de crecimiento son del 17%.

“El ruido proviene de diferentes direcciones. Hemos identificado cinco segmentos de consumidores primarios que emergen del mercado de hogares conectados, cada uno con sus propias necesidades, comportamientos y actitudes”, señalaban los autores del estudio, Kabir Ahuja y Mark Patel, socios y técnicos del TMT. Estos perfiles son los más tradicionalistas, los urbanitas, las familias con hijos, los recién llegados y las avanzadillas, que de una manera u otra permiten la irrupción de dispositivos conectados en cada rincón del hogar, con un índice de aceptación entre el 24 y el 14%: inteligencia en general, eficiencia energética, entretenimiento, bienestar, control de accesos, seguridad, confortabilidad, tareas cotidianas y comunicaciones.

“Con los avances tecnológicos en control de voz e inteligencia artificial, el asistente virtual ahora es un centro de control viable para el hogar conectado. Los gigantes tecnológicos y los disruptores de nicho están desarrollado soluciones entregadas a través de dispositivos existentes y nuevos productos independientes”, señalan. “Para los consumidores que han optado por elementos conectados, estamos viendo una superposición dramática con el mercado de movilidad (smartphones y wearables). Sin embargo, incluso entre la variedad de consumidores, las decisiones de compra se basan primero en resolver problemas simples, al menos hasta la fecha.

En cualquier caso, el precio sigue siendo el mayor condicionante. Según el estudio de McKinsey, el principal determinante de compra para termostatos sigue siendo el precio (29%), seguido de factores como el potencial de ahorro energético, la fiabilidad y la facilidad de uso (las tres al mismo nivel del 10%), y, finalmente, la facilidad de instalación (5%). En menor medida, influyen otros factores como la posibilidad de trabajar con otros dispositivos (por ejemplo, teléfonos inteligentes), la capacidad de conectarse a una red central, la capacidad de leer temperaturas en habitaciones múltiples, la capacidad de recibir informes de uso de energía, el número de períodos programables, el diseño y las posibilidades de perimetrar.

Plataformas enteras y ecosistemas aún tienen que hacer una gran labor para posicionarse en la mente y el recuerdo de los consumidores. Además, a pesar de los avances en las tecnologías IoT, los consumidores todavía resuelven muchos de sus casos diarios con apaños aislados, mientras esperan la llegada de una solución universal e integrada para todo el hogar. Todo llegará.

 

Por Javier Renovell