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El rugby en las Tribus Agile de Orange

El pasado mes de mayo comenzamos a trabajar en modo agile dentro de una tribu, y tras dos sprint, por mi ya viciada mente de rugbier, me vino a la cabeza el artículo que escribí sobre el rugby en las empresas, y que en el mundo agile tiene plena cabida, desde los orígenes hasta el modo de trabajo.

Jeff Sutherland, uno de los gurús de esta metodología y colaborador en la elaboración del Manifiesto Agile, utilizó el nombre de Scrum en referencia a la melé (scrum en terminología anglosajona) del rugby, ya que estamos ante un método, según palabras de Jeff, en el que participa “un equipo multifuncional que se reúne para crear una lista priorizada”.

Equipos ágiles en el campo y en la empresa

Aterrizándolo a la experiencia de estas semanas, la primera similitud la encuentro en la estructura. En un equipo de rugby, partimos con dos grupos claramente identificados, como son los delanteros y la línea, que podrían ser los squads en la tribu. Cada uno de ellos está compuesto por personas con diferentes capacidades y competencias. En el caso de la delantera, los piliers aguantan el empuje de la delantera contraria, el talonador orienta el balón ovalado, la segunda línea empuja para avanzar lo máximo posible, y los alas le dan el equilibrio necesario para mantener la estructura firme.

Y si lo llevamos a la tribu empresarial, los squads son equipos multidisciplinares, donde tenemos gente analítica, otros con más capacidades creativas, los amos de los datos, los frikies y los tekkies, y poniendo el rumbo, el product owner. Y cada uno de ellos con un rol específico que marca su función en el grupo. Pero, ¿Quién sería el PO en el rugby?, en el caso de la línea lo tengo claro, el medio apertura, que inicia el juego tras la melé repartiendo juego a los medios y alas; y en la delantera, tras darle un par de vueltas, considero que el número 8 asumiría ese rol, ya que no solo se encarga de controlar los movimientos de la melé, sino también de los ruck y los mauls

¿Y qué hacemos con el medio-mele?, Muy sencillo. Es el encargado de enlazar las acciones que hacen los dos grupos que hemos comentado previamente, y transitando el oval, pasándolo de los delanteros a la línea sin parones, con gran fluidez: Evidentemente será nuestro chapter leader, que es el responsable de sincronizar las labores de sus colaboradores en los diferentes squads.

No viene mal recordar que en ambos mundos las individualidades no ganan partidos, y que los logros que consigan los equipos son responsabilidad y mérito de todos sus integrantes, cada uno con sus conocimientos y sus habilidades. Es lógico que en los primeros sprints falte el engranaje, pero una vez puesta en marcha la maquinaria agile, no hay nadie que la frene. Trabajando en equipo y con organización, las metas se conseguirán de manera más eficiente.

Además que los valores que reinan en el rugby (compromiso, compañerismo, entrega, motivación, humildad, espíritu de sacrificio, respeto, trabajo bajo presión, superación personal, respeto, cortesía,…), tienen plena cabida en el mundo agile, y que harán que el trabajo en equipo sea mucho más productivo, y por supuesto más fácil y divertido para todos. Es importante disfrutar trabajando, como se disfruta pasando el balón de los cuatro gajos.

Un desempeño idéntico

Una vez identificados los diferentes roles en ambos equipos, vamos a empezar a jugar. Y hay que tener claro que los proyectos no son nuestros en exclusiva. Tenemos que tener la capacidad de saber en qué momento tenemos que enviar la tarea a otro miembro del squad, tal y como hacen los integrantes de un equipo de rugby al pasarse el oval, y siempre de la manera más limpia posible para facilitar la recepción por parte de nuestro compañero.

Y comenzado el juego, llegan los sprints, periodos que se miden en semanas y con un tiempo preestablecido (en nuestro caso son 3 semanas), en las cuales tenemos que realizar los entregables previstos con impacto en los productos y servicios que ofrecemos. Lo que serían las fases en el rugby, en las que vamos ganando metros para conseguir el objetivo final: el ensayo.

El trabajo por fases nos hace ser más flexibles, para adaptarnos, tanto a los cambios del mercado, como a los diferentes contratiempos que surjan en un sprint, que analizaremos en las reviews, cual corrillos de jugadores previos a comenzar la siguiente fase, donde se analiza lo que se ha realizado, que se puede mejorar y si hay que realizar algún cambio en el producto que andábamos buscando. En el campo, ante la imposibilidad de conseguir un ensayo por la aguerrida delantera rival, el medio apertura decide tirar a palos, y conseguir 3 puntos, que sería el mínimo producto viable.

Si analizamos el backlog, los entregables sobre la hierba serían el ensayo, transformación, golpe de castigo, drop. En la metodología agile serían las tareas que tenemos que realizar por el equipo para poder entregar el producto al que nos hayamos comprometido. Es una lista elaborada y consensuada por todos los miembros del squad, y que la flexibilidad del mismo hace que se tenga que adaptar a los cambios que vayan surgiendo en el sprint y sin perder nunca de vista el objetivo final.

Y para finalizar, recuerdo que cuando jugaba al rugby, uno de los mejores momentos, era el tercer tiempo, donde compartíamos anécdotas, experiencias y cerveza con los compañeros y con los rivales. Por tanto, para conseguir la equiparación total del mundo agile y el rugby, propongo que a partir de ahora todas las Demos finalicen con unas cañas entre todos los squads, y de esta manera, potenciar la pertenencia al equipo en un ambiente más distendido.

Por David Losada, Marketing Residencial en Orange.