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¿Qué están haciendo las operadoras para luchar contra el cambio climático?

El cambio climático es responsabilidad de todos. Y las grandes empresas deben asumir el papel tan relevante que tienen en el juego del ecologismo. ¿Qué fichas están moviendo las compañías de telecomunicaciones al respecto?

El consumo energético crece de manera exponencial. La temperatura del planeta aumenta. Las grandes compañías deben usar la tecnología de un modo responsable, en connivencia con un marco legal que les sea propicio. Además, la actitud favorable por parte del consumidor no puede faltar. Todas las grandes empresas de telecomunicaciones deben ir juntas en una misma dirección que favorezca la transición energética.

Forman parte de un gran tablero de juego en el que dan sus primeros pasos. Un cambio, además, que se desliga del llamado green washing. Es decir, el lavado de cara con el que algunas empresas se presentan para dar un aire ecologista a sus productos cuando, en realidad, no lo son.

Del green washing a la transición ecológica real

cambio climático

Debido a los continuos desastres ambientales provocados por la huella de carbono que dejan grandes multinacionales, los usuarios demandan responsabilidades. Los operadores, de este modo, han comenzado a reforzar sus estrategias en materia de responsabilidad social. Estas están enmarcadas dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. No obstante, algunas de estas empresas han desarrollado por su cuenta estrategias para mantener a raya dicha huella de carbono y para integrar la transición ecológica en sus planes comerciales.

Las medidas individuales contra la huella de carbono pueden ser tajantes, como la efectuada por la sueca Tele2. Consiste en apagar los amplificadores en las estaciones 4G que no están siendo utilizados. Otra manera que tienen los grandes operadores para aminorar la contaminación pasaría por aclimatar sus oficinas. Un buen ejemplo de ello podríamos encontrarlo en las oficinas centrales de Telenor en la capital de Pakistán, Islamabad. Se trata de un edificio que cubre una zona de seis hectáreas y que está alimentado con energía solar. Además, está dotado de un sistema propio de eficiencia hídrica que optimiza el consumo de agua.

Otros operadores, como el australiano Telstra, utiliza granjas solares para obtener su propia energía. En 2018, la compañía de telecomunicaciones inauguraba su granja solar Emerald, un parque solar de 68W que supondría la punta de lanza de un proyecto de mayor envergadura, que seguiría apostando por la energía renovable en el país.

Por su parte, la americana AT&T firmaba un acuerdo a través del cual obtendría hasta 960 MW de parques eólicos y solares con la intención de reducir hasta diez veces la huella de carbono producida por sus actividades para 2025. Disminuirían, según palabras de la marca, las emisiones de gas de efecto invernadero equivalentes al consumo energético de más de medio millón de hogares.

¿Qué está haciendo Orange?

El informe anual de Carbon Disclosure Project (CDP) que distingue a empresas internacionales que sobresalen por su compromiso con el medio ambiente, incluyó a Orange en la ‘Lista A’ en 2019. Es decir, se le considera una compañía cuya actividad destaca en la lucha contra el cambio climático y a favor de la conservación del planeta.

En Orange España, el total del consumo eléctrico surge de fuentes de energía renovables. La política ambiental de la empresa a nivel global se basa en tres pilares fundamentales:

  • Reducir las emisiones de CO2 al 0% en 2040. Esto pasa por usar íntegramente energías renovables.
  • Integrar la economía circular en sus procesos y actividades, como el diseño de productos ecológicos, equipos de red de segunda mano y el aumento de las ventas de terminales usados en las tiendas oficiales.
  • Usar lo digital para impulsar la eficiencia energética.

Asimismo, Orange instalará placas solares en sus estaciones de telefonía. Gracias a esta acción, la operadora sigue los pasos marcados para cumplir con sus objetivos de descarbonización. Además, en febrero, Orange llegó a un acuerdo con Iberdrola para ofrecer 9.000 de sus emplazamientos con energías renovables. Y, por otro lado, ha incorporado hasta 7.000 vehículos eléctricos en su flota.

Estrategias para convencer al usuario: también somos responsables

Muchas veces los usuarios estamos demasiado obsesionados por consumir lo nuevo. Y existe un mercado de productos reacondicionados al que no prestamos la debida atención. Cada día se devuelven a las tiendas numerosos artículos tecnológicos sin que hayan sufrido daño alguno. Porque el cliente se ha arrepentido de la compra o porque ha visto un pequeño defecto en la parte posterior. O simplemente ha visto otro producto que le convence más. En definitiva, adquirir un móvil reacondicionado no significa comprar uno de peor calidad o con fallos.

Es también tarea de los operadores el apoyar el consumo de este tipo de productos reacondicionados que, además, repercutirá positivamente al bolsillo del usuario. Una manera apropiada, que ya utiliza Orange en su programa Renove, pasa porque el usuario entregue un terminal antiguo y se le practique un descuento en su próxima compra. Y también animar a que el cliente intente reparar su móvil en lugar de comprar uno nuevo, algo que choca directamente con otro tema peliagudo, el de la obsolescencia programada. O, asimismo, ofrecer móviles, en sus tarifas, que apuesten por el comercio justo, como es la marca Fairphone.

En esta dirección de reciclaje de móviles también se encuentra el operador T-Mobile en los Países Bajos, que ha creado un ‘Acuerdo de reciclaje’: los clientes pagan menos al mes si se comprometen a devolver su teléfono al final del contrato. Este dispositivo será reutilizado.

Otra manera de convencer al usuario para tener una mayor conciencia ecológica consiste en ofrecer paquetes de tarifas para el hogar inteligente, una manera de que cada uno, desde su casa, ahorre energía.

Y, para terminar, vemos la acción de Deutsche Telekom y su proyecto ‘Get Charge’: aprovechar su infraestructura de telecomunicaciones y establecer más de 56.000 estaciones de carga para coches eléctricos en toda Europa.

Imágenes | Unsplash