50 años de ese invento llamado ‘email’

Innovación

Aunque parezca mentira, se acaban de cumplir 50 años desde que alguien envió el primer correo electrónico. Y el email se mantiene como una de las principales formas de comunicación a nivel planetario. Repasamos los hitos de esta historia de éxito. 

En las empresas el email es, de largo, el modo más utilizado para compartir información y poner en contacto a profesionales de todo el mundo. Y en los hogares de todo el mundo compite con las redes sociales y sobre todo apps de mensajería instantánea, como WhatsApp o WeChat.  

En la actualidad, existen 4.000 mil millones de usuarios de correos electrónicos a nivel mundial. Es decir, más de la mitad de la humanidad tiene un buzón de correo en internet. Y circulan nada menos que 306.000 millones de mensajes al día. Eso significa casi 13.000 millones a la hora y 216 millones cada minuto. Son cifras mareantes para una tecnología que, cuando surgió en la década de los setenta del siglo pasado, era un coto de “intelectuales con ansias de comunicación”

La historia del email es parecida a la de otros inventos tecnológicos y en origen estuvo vinculada a la vida académica y militar. Su inventor fue el ingeniero Ray Tomlinson, que concibió un sistema para que los ingenieros de Arpanet, la red de ordenadores del Departamento de Defensa de los EEUU que luego dio lugar a internet, pudieran tener una comunicación más directa. Estamos en el otoño de 1971, el año en que John Lennon, ya en solitario, compuso ese himno pacifista llamado ‘Imagine’. 

Una maquinilla de afeitar dio lugar al primer correo electrónico personal

En un principio el correo electrónico se usó para la investigación científica. Como no podía ser de otro modo, acabó siendo una vía para comunicar asuntos personales, algo que, curiosamente, no estaba permitido en sus primeros  tiempos. De hecho, Leonard Kleinrock, uno de los padres de internet, ha confesado en entrevistas que fue la primera persona que le dio un uso ‘ilegal’ a aquel invento. En 1973 Kleinrock le escribió a un compañero en Reino Unido para recuperar la maquinilla de afeitar que había olvidado en un viaje de trabajo.

En los años siguientes, muchos empezaron a ver que el email no solo serviría para recuperar objetos olvidados, sino que también iba a cambiar la forma de vender. El experto en marketing Gary Thuerk hizo en 1978 el primer envío masivo de correspondencia digital a 393 direcciones para anunciar el lanzamiento de unos nuevos ordenadores. 

Su audacia le costó una buena reprimenda por parte de un alto cargo del Pentágono que lo acusó de violar el uso de la red. Sin embargo, la campaña generó 13 millones de dólares en ventas para la empresa de Thuerk y cambió de una vez para siempre el marketing.

En la década de los ochenta, y a medida que académicos y científicos de todo el mundo se volvían entusiastas del email, la herramienta fue calando poco a poco en la población general. Conviene recordar que IBM lanzó el primer ordenador personal en 1981 y que durante toda la década se multiplicó el número de computadoras conectadas a Arpanet, que a comienzos de los noventa ya dio paso a la World Wide Web. 

No obstante, en un primer momento existieron diferentes sistemas de red, protocolos y conexiones para el correo electrónico, lo que impidió una verdadera comunicación global. 

En los noventa cambió la historia del ‘email’ para siempre

La historia del email dio un giro inesperado en la década de los noventa. En ese momento llegó su popularización definitiva gracias al empujón que supuso la World Wide Web, el sistema que hizo posible la creación de páginas web y la navegación tal y como hoy la entendemos. Y, sobre todo, gracias a la aparición de Hotmail en 1996. La gratuidad de ese servicio, que luego fue comprado por Microsoft, unido a su inmediatez y facilidad de uso, conquistó a millones de usuarios en todo el mundo. 

En las oficinas, y a medida que sus buzones de email se llenaban cada vez más, los empleados empezaron a abandonar el fax y a descolgar el teléfono cada vez menos. Todo el mundo enviaba un correo electrónico para comunicar o vender, pero el problema es que había pocas herramientas para filtrar y escasa legislación para enfrentarse al spam y los abusos. 

Ya con el nuevo milenio, Google, que a finales de los noventa se había consolidado como el buscador con mejor tecnología y más futuro, dio la campanada y lanzó Gmail. Aquel 1 de abril de 2004 (día de las bromas en Estados Unidos) algunos se tomaron la noticia como una inocentada. El servicio de correo de Google era demasiado bueno para ser verdad. 

Los usuarios exigían tener un mayor control sobre su bandeja de entrada, y Google, con su Gmail, supo entender este clamor, ofreciendo filtros potentes para combatir el correo basura y proporcionando una gran capacidad de almacenamiento: 1 GB, un espacio que multiplicaba por 500 el que ofrecía la competencia. Así como un diseño limpio y claro, y una innovadora organización de mensajes por conversaciones. 

Desde 2010, el hito a destacar en esta breve historia del email es su llegada a los teléfonos móviles. A principios de los 2000 BlackBerry había conseguido llevar el correo electrónico a sus característicos teléfonos con teclado, aunque estaba limitado a un uso profesional. 

Hoy la mayor amenaza para el email está en el phishing 

Sin embargo, el lanzamiento del primer iPhone en el verano de 2007 supuso un gran cambio a nivel tecnológico y de comportamiento social. Y a partir de ahí, cientos de millones de usuarios empezaron a llevar en el bolsillo un smartphone repleto de apps y, entre ellas, una para el correo electrónico. Hoy en día, el correo es una más de las funcionalidades del teléfono, pero sigue estando entre las más utilizadas, especialmente en entornos de trabajo. La mayoría de emails se leen en las pantalla del móvil. Y hay un auge de los relojes y altavoces inteligentes que interactúan con el correo electrónico.  

Además, los países se han dotado de legislaciones, como el GDPR en Europa, que, entre otras cosas, intentan proteger al usuario del uso abusivo del correo por parte de las empresas y de su consecuencia más visible, el spam

Por otro lado, el email se enfrenta a un nuevo reto: el de los ciberataques. En los últimos años se ha convertido en la vía de ataque preferido de los ciberdelincuentes, sobre todo para diseminar campañas de phishing, destinadas a obtener datos confidenciales de los usuarios con mensajes falsos que aparentan proceder del banco, la compañía eléctrica o el servicio de mensajería. No obstante, el correo electrónico tiene cuerda para rato y nada indica que la historia del email que hemos contado no se vaya a prolongar otros 50 años.    

Por Juan I. Cabrera

Imágenes | Aileen Wang (Flickr), iStock.com/LICreate, iStock.com/oatawa

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