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Entrevistamos a Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles: “Hace falta más formación sobre lo que se puede o no se puede hacer en internet”

Guillermo-CánovasLa protección de la infancia, especialmente en el entorno de las nuevas tecnologías, es la misión que guía desde su nacimiento en 2002 a Protégeles, el centro de seguridad en internet para los menores en España.  Desde entonces, esta organización sin ánimo de lucro y dependiente del Safer Internet Programme de la Comisión Europea, trabaja junto a administraciones, instituciones y empresas como Orange, para promover un uso seguro de las TIC y que cada vez sean menos los niños que sufren circunstancias de ciberbullying, pornografía infantil, grooming, etc.

Su fructífera labor para procurar la seguridad de los más pequeños respecto a estas amenazas ha sido reconocida con el Premio UNICEF España Transforma 2013, un galardón que se concede a aquellas iniciativas que generan cambios y beneficios reales en la vida de los niños. Aprovechamos que la organización recibirá hoy dicho galardón en una ceremonia que se celebrará en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, para preguntar a su presidente, Guillermo Cánovas, por la significación de dicho reconocimiento:

P: Primero de todo, déjenos felicitarle por el premio que les ha concedido UNICEF. ¿Qué supone un reconocimiento así en el trabajo que habitualmente hace su organización para mejorar la experiencia de los niños en las nuevas tecnologías?

Muchísimas gracias por la felicitación. La verdad es que es el primer reconocimiento social de envergadura que recibimos, pero es también una bocanada de aire fresco, algo que nos permite sacar la cabeza del trabajo diario y observarlo con perspectiva y reflexionando sobre todo lo hecho hasta ahora y lo que queda por hacer.
La formación de los menores en el uso seguro y responsable de las TIC es solo la parte más visible de nuestro día a día. Detrás se encuentra el trabajo sobre los problemas, sobre los casos de ciberbullying, los menores víctimas de grooming, la pornografía infantil… son cosas que terminan afectándote emocionalmente. Un premio así es un balón de oxígeno. Nos refuerza, nos hace tener una perspectiva más global y nos hace sentirnos bien.

P: ¿Y qué aporta la colaboración con operadores como Orange en dicha labor? ¿Es importante la alianza con los operadores en iniciativas como el Botón y la app de Denuncia?

Una parte importante de todo lo que se ha ido consiguiendo en España en los últimos años se ha logrado gracias a la buena disposición de la industria. Las operadoras están jugando un papel muy importante en la protección del menor, están actuando con un compromiso real. El botón y la App de denuncia son una muestra, pero en absoluto la única: la colaboración para eliminar y denunciar contenidos como la pornografía infantil es total. Al margen, se están creando portales de seguridad, se está colaborando en eventos importantes como el Safer Internet Day, etc. Pero hay algo especialmente productivo y que nos permite medir el compromiso que adopta una empresa como Orange en este caso: la participación de sus trabajadores. Estamos formando a trabajadores de Madrid y Barcelona que están dando ahora conferencias y charlas sobre cómo utilizar las TIC de manera segura y responsable a los alumnos/as de numerosos centros. Actúan como voluntarios y la atención que recibe el colegio es totalmente gratuita.

P: ¿Qué resultados han tenido?

Es muy difícil medir los resultados en su conjunto. Trabajamos en muchos campos y en algunos de ellos es muy difícil medir el impacto de cada acción que se lleva a cabo. Pero podemos concluir que millones de personas han empezado a plantearse cuestiones relativas a la protección de sus hijos en las TIC gracias a las acciones e intervenciones que hacemos constantemente en los medios de comunicación. Por otro lado, la Línea de Denuncia anónima de Protégeles ha recibido más de 200.000 denuncias en los últimos 10 años sobre pornografía infantil y otros contenidos, y ha permitido el traslado de más de 15.000 informes a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de todo el mundo. Las Líneas de Ayuda para menores en Internet, han permitido atender y resolver más de 3.000 casos de acoso, amenazas, injurias y otras situaciones en las que las víctimas eran niños y adolescentes menores de edad, facilitando apoyo psicológico, asesoramiento legal y apoyo técnico. Y la Línea de formación y sensibilización de la ONG ha permitido también que más de 150.000 alumnos y alumnas de 1.500 colegios de toda España hayan recibido ya formación y recursos sobre seguridad en Internet, así como miles de padres, madres, profesores, personal médico y miembros de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Es mucho lo que queda por hacer, pero llevamos un buen trecho recorrido.

P: Compañías como Orange imparten, junto a Protégeles, cursos de educación en las escuelas para fomentar un uso seguro de las TIC. Orange, de hecho, también imparte este tipo de cursos online para tutores y profesores a través del portal Navega Seguro. ¿Es la formación la forma más segura de protección a la infancia?

La formación y la educación son, sin lugar a dudas, las mejores herramientas que tenemos a nuestro alcance. Hasta una edad determinada, además de la formación es necesaria la presencia de los padres, pero una vez que cumplen los 13 ó 14 años demandan un grado de independencia e intimidad al que realmente tienen derecho, y que es muy importante para el proceso de maduración del menor. Además, la conectividad móvil les permite estar constantemente conectados, la llevan en el bolsillo y ya no se imaginan la vida de otra manera. Son una generación distinta, pero la formula que funciona para ellos es la misma que ha funcionado siempre: educarles para que ellos/as puedan aplicar lo aprendido en todas las facetas de su vida, independientemente de los contextos. Darles herramientas y valores para afrontar las situaciones nuevas.

P: ¿Hasta qué punto han de implicarse las firmas tecnológicas y las administraciones, o es todo labor de padres y profesores?

La formación de los más pequeños es, por supuesto y siempre, un deber y un derecho de los padres y madres. A ellos corresponde esa responsabilidad. Además, en este tema de forma especial, ya que son los niños más pequeños los que están accediendo ya a las TIC a través de los smartphones y las tablets de sus padres. Y lo hacen desde casa, no desde el colegio.

En segundo lugar deberán implicarse los centros escolares. Deben utilizar las TIC en la educación, y lo antes posible, o correremos en direcciones totalmente opuestas.

También es necesaria la implicación de las empresas y la industria. Hay algunas empresas, pocas, que no están ayudando nada o casi nada. Pero no están en España y no dependen de nuestra legislación. La mayoría sin embargo, están haciendo los deberes y muy bien, con iniciativas propias incluidas, sin esperar a que se les propongan acciones concretas.

El mayor problema lo tenemos sin duda con las Administraciones. En algunas comunidades no se está haciendo nada sobre este tema, aunque en otras sí. La educación sobre el uso de las TIC, así como su integración en la enseñanza, debería estar en los planes de estudio de todos los centros escolares. Es muy importante y es urgente. Y también es algo que debería abordarse, seriamente, en los planes de estudio de formación del profesorado.

P: De su experiencia con los padres de esos menores, ¿tienen éstos la percepción de que las TIC son un riesgo en sí mismas o son conscientes de que el peligro está en su mal uso?

Creo que la mayoría de los padres y madres ya son conscientes de que juzgar las TIC no tiene mucho sentido y que, en efecto, todo depende de la persona que las usa, y de cómo y para qué las usa. Pero es cierto que aun existe mucho desconocimiento. La brecha digital sigue estando ahí. Y también se nota en algunos sectores una cierta “resistencia antiTIC”, que tiende no solo a considerar que las TIC no aportan más que un soporte diferente para hacer las cosas, sino que además tienen un efecto negativo o “perverso” en los niños y adolescentes. Estos sectores, que comenzaron a manifestarse en Estados Unidos, ya están difundiendo su mensaje en España, entre una mezcla de desconocimiento, miedo, tecnofobia y un cierto esnobismo. No suponen un problema real, pues el avance e implementación de las TIC es absolutamente imparable, pero sí ponen de manifiesto que aún existe un porcentaje de la población adulta que necesita recibir formación e información sobre internet y las TIC en general.

P: ¿Considera que hay una edad correcta para que los niños se acerquen a las nuevas tecnologías o no hay edad?

En efecto creo que no hay una edad determinada. Creo que es bueno que desde muy pequeños se familiaricen con el uso de las TIC y de los distintos dispositivos que van a apareciendo. Y esto debe ser así por varias razones, de las que mencionaré tres: en primer lugar porque los menores que no estén familiarizados con las TIC desde pequeños estarán en clara desventaja con respecto a los que las utilicen y dominen. Esto supone ventajas a la hora de aprender, estudiar, acceder a un puesto de trabajo, competir, etc. En segundo lugar, uno de los problemas que tenemos con las TIC y en concreto con internet, es la inmensa cantidad de información que contiene, así como la existencia de información correcta y contenidos incorrectos o falsos. Solo con mucha experiencia en el uso de internet se le puede sacar realmente partido, contrastar la información y diferenciar la falsa de la correcta. Y en tercer lugar, es importante que el niño tenga totalmente normalizado el uso de las TIC en su entorno, lo cual le resultará muy sencillo si no se le ponen trabas e impedimentos. Si no normalizan el uso de las TIC a edades tempranas, les puede suceder lo que a muchos adultos que han accedido tarde a estas tecnologías, y es que no las controlan, no saben ponerse límites ni saben diferenciar un uso normal de un uso abusivo. Los niños pueden aprender a utilizar las TIC de una forma natural y lo bueno de acceder desde pequeños es que pueden hacerlo de la mano de sus padres. Esta supervisión es importante hasta al menos los 12-13 años, edad a la que ya deberían haber recibido todas las pautas y formación necesaria para desenvolverse sin problemas.

P: Si tuviera que resumir en dos o tres, ¿qué consejos básicos daría a los menores y a sus padres y tutores sobre la forma más segura de acercarse y disfrutar de Internet y las nuevas tecnologías?

Las recomendaciones para padres e hijos serían muy distintas. Hablamos de nativos digitales y de “inmigrantes” digitales, de personas con edades, experiencias y niveles de formación muy distintas. Generalizando mucho les diría que se iniciasen juntos, que las convirtieran en una herramienta más de relación, de comunicación y también de diversión. El acceso a las TIC que realizan los menores suele ser mediante el juego, como algo lúdico y satisfactorio. Es mucho más fácil y divertido aprender así. A los adultos corresponde también aprovechar su experiencia vital para informarse y para detectar e identificar los riesgos asociados al mal uso. Es muy importante que formen a los niños sobre las normas básicas de seguridad, las nomas de relación y las responsabilidades que los propios menores tienen cuando utilizan las TIC. No se puede poner en sus manos estas herramientas sin supervisión durante los primeros años, y no se les puede dejar solos sin haber aprendido e interiorizado bien antes todo lo relativo a su seguridad y responsabilidad. NO vale la pena correr riesgos.

P: ¿Y cuáles son los riesgos que más asumen los menores e incluso sus padres en este sentido?

La verdad es que los problemas más graves nos los estamos encontrando por la tendencia “exhibicionista” que parecen tener muchas personas. La tendencia a mostrar información personal a demasiadas personas, e incluso publicar constantemente fotografías sobre lo que hacen, donde van y con quienes van. Creo que los usuarios de las TIC deberían cuidar mucho más su intimidad, los datos que cuelgan en la Red y las fotos que distribuyen sobre ellos o sobre sus familias. Todos deben asumir así mismo que son responsables de los datos y fotos que publican de otras personas, sin mala intención, pero con el desconocimiento o la autorización de estas. Otros problemas los tenemos con la webcam… es importante tenerla controlada, tapada y/o desconectada mientras no se usa. Y los menores no deberían usarla sin la supervisión de sus padres.

P: ¿Y qué opina de los cotilleos e incluso campañas de difamación que se han vivido en las redes sociales entre escolares y universitarios, amparados en el supuesto anonimato de estas tecnologías? ¿Cree que no son conscientes de las repercusiones?

Creo que en la mayoría de los casos no son conscientes de las repercusiones y consecuencias que esto tiene, no solo para quienes lo sufren, sino también para quienes lo hacen. El anonimato en internet a nivel de usuario normal prácticamente no existe. Algunas de las cosas que se hacen son denunciables y perseguibles, y sus autores pueden ser identificados. Hace falta más formación sobre derechos y también sobre deberes, nociones básicas sobre nuestra legislación y sobre lo que se puede o no se puede hacer en internet. Los usuarios más jóvenes suelen ser autodidactas, y nadie les ha hablado sobre consecuencias, leyes y responsabilidades. Creo que la percepción que tiene del daño que causan también es menor. No parecen conscientes del alcance que puede tener cualquier cosa que se hace o dice en internet. Necesitamos mucha, mucha EDUCACIÓN.

Muchas gracias y de nuevo felicidades por el premio. 🙂

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