El diseñador gráfico que en realidad era una IA

Innovación

¿Has oído hablar de Nikolay Ironov? Este diseñador ha trabajado con importantes marcas rusas, ha diseñado cabeceras para youtubers y algunos han pagado hasta 100.000 rublos por varios de sus proyectos. Sus creaciones han sido estampadas en camisetas comercializadas por influencers.

¿De verdad no te suena? Bueno, tal vez porque Ironov ni siquiera existen. Su imagen de perfil es una foto de stock. Ironov es un programa de inteligencia artificial (IA).

Análisis e identidad

Ironov es el secreto mejor guardado de Art. Lebedev Studio, un colectivo de diseñadores gráficos con sede en Moscú (Rusia) y oficinas en Kiev (Ucrania), Nueva York (Estados Unidos) y Londres (Reino Unido), responsable en cientos de proyectos, desde juguetes a mobiliario urbano pasando por interfaces gráficas. De las casi 360 personas que allí trabajan, solo una es una sombra binaria, un creador virtual con su propio portfolio y perfil de usuario.

¿Cómo funciona? Mediante algoritmos predictivos que parten de análisis de datos. La red neuronal analiza a partir de un gran muestreo y genera sus propios diagramas y patrones de color. Las primeras pruebas se llevaron a cabo mediante gráficos vectoriales escalables (SVG), aunque en la actualidad está siendo entrenada para generar modelos 3D animados listos para presentaciones.

Tras el entrenamiento, la IA era capaz de reconocer e interpretar el tipo de logo (identidad empresarial, eslogan asociado y demás), vinculando ciertos esquemas estructurales (de color, tipografía y forma) a cada estilo. El resultado habla por sí solo: algunas alternativas parecen creadas por versados diseñadores en sus momentos de inspiración.

Dentro del gremio, con solo abrir un magazine es posible reconocer la identidad de su director de arte; ciertas jerarquías en los pesos y la composición de los espacios desvelan la ‘huella’ de ese autor. En cambio, la identidad de Ironov no es sino la de sus programadores. La IA experimenta con el material de partida y va arrojando distintos resultados. Botellas de cerveza o carteles de cafeterías se ilustran conceptualmente a partir de alguno de sus 23 proyectos.

Es sabido que las IA también poseen prejuicios y sesgos de raza o género, ya no son sino un espejo de los datos que devoran y regurgitan en forma de nuevas creaciones. Pero Ironov ha sido creado para dar un paso hacia adelante en este aspecto. En palabras del director del estudio, Sergey Kulinkovich, “los diseñadores, incluso los más atrevidos y progresistas, a menudo se definen por el trabajo ajeno», y siempre bajo el prisma cultural de lo que se entiende por buen o mal diseño. Ironov puede «encontrar nuevos aspectos del diseño gráfico y crear obras que son realmente únicas».

Una tendencia cada vez más común

El debate sobre qué es arte y qué debería ser considerado tal cosa se tambalea más que nunca: una red neuronal ni siquiera debate sobre estas cuestiones, crea y crea sin parar.

Pero, ¿tiene menos mérito una creación perpetrada por una IA que una desarrollada por una persona real? ¿Estamos dispuestos a pagar menos (o más) si nuestro encargo corre a cargo de un algoritmo, aunque sea validado después por un comisario o supervisor? Al fin y al cabo, la labor del director de arte es esa, validar aquellos proyectos que llegarán a las manos del cliente.

Hace no mucho se publicó la nueva API de Open AI, capaz de generar imágenes a partir de frases como «ventana con forma de estrella o “un sillón con forma de aguacate». Apodada DALL·E (un juego de palabras entre el querido robot de Pixar WALL·E y el pintor surrealista Salvador Dalí), esta versión pictórica del generador GPT-3 es capaz de crear de forma consistente presentaciones de platos y muebles que podrían después ser integrados en el catálogo de un interiorista o en la carta de algún chef.

La realidad se impone: tarde o temprano tendremos que dar respuesta a estas cuestiones. Y solo hay que fijarse en cómo Adobe y Autodesk han implementado el deep learning en sus aplicaciones para lograr mejores y más inmediatos resultados en retoque y edición fotográfica para apreciar una tendencia que comenzó hace más de diez años, cuando surgieron las primeras webs de “crea tu propio logo online combinando algunas formas, letras, colores y patrones básicos.

¿Clientes indecisos que orbitan durante semanas en torno a las mismas ideas dando vueltas? ¿El clásico “métele más diseño”? El anónimo Ironov resuelve el entuerto de forma rápida, con un coste ajustado. Estas herramientas son perfectas para hacernos una idea de cómo quedaría cierto diseño en tarjetas de presentación, carteles o camisetas. En cuestión de segundos, Nikolay dibuja a partir de unos datos mínimos. Los resultados pueden ser “feos”, demasiado arriesgados o poco inspirados, pero la realidad es que nunca sufrirá un bloqueo creativo, ni sentirá nada relacionado con el síndrome del impostor.

Por Israel Fernández

Imágenes | Art. Lebedev Studio, Open AI

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