Internet no altera ni la cantidad, ni la calidad de las relaciones sociales: ¿qué cambia entonces?

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“La calidad y la cantidad de las relaciones [sociales] son prácticamente iguales a las anteriores a internet”, puede leerse en un ensayo de 2011 escrito por el sociólogo Claude S. Fischer. Desde entonces, este y otros profesionales de la psicología, la conducta y la sociología confirman sus hallazgos: internet no ha afectado de forma sustancial al número y forma de las relaciones sociales.

Internet no altera la cantidad ni la calidad de las interacciones sociales, aunque tanto la experiencia cotidiana como la literatura científica sospechan que algo sí está transformando. ¿Qué puede ser? ¿Ha supuesto internet un cambio positivo a nivel social o ha traído componentes no deseados? ¿Qué es lo que sí ha cambiado la llegada de internet?

Las relaciones humanas no han cambiado tanto

Las personas somos seres tribales, es decir, necesitamos sentirnos parte de algo y decidimos por la influencia de quienes tenemos cerca. La gente lleva viviendo en grupos sociales desde que se tienen registros y el número de Dunbar indica que la cantidad de personas con las que nos relacionamos de forma plena ronda las 150 relaciones. Aunque, si se pone empeño, ese número puede aumentar.

En internet y redes sociales los ‘números de Dunbar’ siguen encajando. La distribución en cinco personas amadas, 15 buenos amigos, 50 amigos, 150 relaciones significativas, 500 conocidos y 1500 personas que somos capaces de reconocer siguen vigentes aunque ligeramente desplazadas.

Salvo casos pocos frecuentes como relaciones a distancia o viajes por trabajo, lo más habitual es que las personas a quienes más queremos estén cerca, mientras que los conocidos se encuentren en internet. La relación con las personas reconocibles es similar a la que hay con la gente del barrio a la que se conoce de vista.

En este sentido, internet no ha alterado la cantidad ni la calidad de las relaciones sociales. Las personas cercanas siguen siendo cercanas y, de hecho, se usa la tecnología para reforzar el contacto y el vínculo, mientras las lejanas siguen estando lejos. Tampoco ha alterado la proporción de contactos o su calidad, aunque sí su proximidad física.

Internet y las tribus de alcance mundial

Durante milenios, esas cerca de 150 relaciones significativas nacían casi todas de la proximidad física. Se acababa siendo amigo de la persona que estaba cerca y las parejas se formaban dentro de un círculo muy cerrado. Invenciones como la correspondencia y el teléfono cambiaron ligeramente esto, pero internet trastocó completamente la forma de relacionarnos.

Con la llegada de internet fue posible, por primera vez, conformar una tribu de alcance casi mundial, aunque, por motivos prácticos, a menudo se tendían redes dentro de la misma ciudad. Lo relevante es que la gente tenía la oportunidad de conocer personas no inmediatamente conectadas mediante relaciones convencionales, y sí por categorías como gustos musicales u ocio.

En este sentido, la tribu que se deriva de internet o las redes sociales suele ser aún más personal y consciente que la de proximidad (que no presentaba alternativa). De hecho, se sabe que las parejas que se conocen por la red son más estables en el tiempo que las que no. En parte, porque su búsqueda es menos accidental y más deliberada.

¿Un aumento de la diversidad y amplitud social?

Precisamente, la posibilidad de salir de un entorno físico acotado (que suelen tener dinámicas muy fuertes en juicios morales o valores) ha permitido a la gente aumentar de forma notable la apertura social. A diferencia de la gente que se puede conocer en cierta localidad, internet permite a gente muy heterogénea compartir espacios y abrir diálogos antes imposibles.

Los datos conductuales más fiables que se tienen apuntan a que el uso masivo de teléfonos móviles han tenido un efecto positivo tanto en la amplitud social como en la diversidad de las redes personales de las personas. Incluso aunque, a su vez, hayan aparecido cámaras de eco que devuelven una y otra vez determinada visión del mundo.

Aunque en internet las cámaras de eco han sido muy fáciles de medir, lo cierto es que, en relaciones offline, estas son mucho más fuertes y cerradas. Además, se dan fenómenos sociales de ‘ignorancia pluralista’ por los que la sociedad guarda ciertos tabúes porque piensan que no serán aceptados por la mayoría (cuando sí lo son). En internet, este fenómeno es más moderado.

No cabe duda que determinadas plataformas o sistemas de internet sí han jugado en un claro papel en el deterioro de la salud mental, han aumentado la polarización e incluso han socavado algunos de los principios democráticos. Sin embargo, la comunicación personal se ha manifestado como un elemento resiliente. Las personas la usamos como usábamos un sistema de comunicación presencial.

Redactado por M. Martínez Euklidiadas

Imágenes | Clay Banks, Shubham Dhage.

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