La tecnología ‘contactless’ despega en la nueva normalidad

auge de la tecnologia contacless debido a la covid coronavirus

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La covid-19 se ha demostrado como aceleradora de algunas tecnologías que hace un tiempo eran solo ‘futuribles’. Al igual que han despegado las videollamadas o el teletrabajo, la tecnología tras los pagos con tarjeta sin contacto, las cartas digitales o la logística RFID ha crecido de forma considerable.

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Manipular físicamente objetos (como el dinero en metálico) ha pasado de ser una seña identitaria a considerarse una práctica poco higiénica. Según un estudio realizado por Mastercard, el 66% de los españoles prefieren ahora el uso de tarjetas contactless.

¿Por qué aumenta el uso del ‘contactless’?

El motivo principal es evitar tocar superficies ajenas. El pago sin contacto elude el uso de dinero en efectivo, pero también esquiva tocar la TPV con la tarjeta. A pesar de que la OMS y los CDC no hayan encontrado pruebas de que el coronavirus se transmita por contacto, los nuevos hábitos personales de higiene basados en la prevención se han asentado con rapidez.

Así, nos lavamos las manos con jabón con mucha más frecuencia que antes, porque ahora sabemos que el jabón inactiva el virus. También usamos guantes al entrar a los comercios, especialmente aquellos de alimentación, o nos desinfectamos las manos con gel hidroalcohólico.

El pago en metálico ha entrado en el ideario colectivo en una categoría de práctica poco aconsejable a nivel higiénico. Incluso hemos visto cómo diferentes empresas y organismos impiden ya el pago por este método.

Lo vemos en líneas de autobuses que instalan tecnología de TPV sin contacto donde antes había un trámite entre el viajero y el conductor. También en panaderías que instalan maquinaria para que aquellos que deciden seguir pagando con dinero en efectivo lo manipulen sin obligar a ello al dependiente.

La primera tarjeta cien por cien móvil

Las propias tarjetas sin contacto están modernizándose y yendo más allá de los sistemas de seguridad clásicos, hoy no tan rigurosos como lo fueron hace décadas, como el número de tarjeta, la fecha de caducidad o el número secreto CVC. Es el caso de Orange Bank, que con la colaboración de Mastercard ha lanzado la primera tarjeta cien por cien móvil.

A diferencia de una tarjeta clásica con tecnología contactless, esta tarjeta virtual (que también puede ser física pero sin datos críticos impresos sobre ella) evita sistemas de autenticación clásicos e introduce novedades como la autorización por smartphone.

Así, si se extravía o roba en formato físico, el ladrón es incapaz de descubrir su origen o usarla, ya que la tarjeta puede ser bloqueada en cuestión de segundos desde la app. La seguridad ha sido uno de los grandes pilares en este desarrollo, al que se suma la higiene en estos momentos de covid-19.

Las cartas digitales de los restaurantes

Por el mismo motivo, que incluso se ve reflejado en los Reales Decretos-ley asociados al estado de alarma, se han eliminado las cartas físicas de la restauración. Ya no se puede disponer de un elemento común que puedan manosear los comensales y camareros. Hay que buscar sustitutos, en ocasiones clásicos como la cartelería o los manteles desechables con la carta.

En materia de digitalización destaca el crecimiento de los códigos QR en restauración. Enlaces básicos que llevan a una carta en PDF o carta digital. Y en algunos casos esta carta digital es interactiva y permite a los comensales, no solo pedir comida y bebida, sino avisar al camarero e incluso pagar la cuenta mediante TPV virtuales y pasarelas de pago.

Era obvio que la tecnología sin contacto de las cartas digitales sería el futuro de la restauración. Sin embargo, la covid-19 ha adelantado su implantación muchos años, quizá incluso una década. Ya veíamos algunos restaurantes con paneles táctiles para pedir y su propia app, pero eran minoritarios. El coronavirus ha acelerado toda la tecnología contactless.

RFID en industria: la digitalización de la logística

Estos cambios hacia la digitalización contactless no solo los hemos visto en pagos y restauración. Lo cierto es que en todos los ámbitos se han implementado mecanismos que evitan tocar superficies, como los ascensores que funcionan con el smartphone o el control de accesos que escanea el rostro en lugar de la huella dactilar (en ambos casos, gracias a la biometría).

En la industria hemos visto un crecimiento importante de la sensorización RFID y la adquisición de lectores. Uno de los motivos ha sido evitar el ‘efecto látigo’ en las cadenas de suministro. Este consiste en el desacople entre demanda y gestión de la oferta, a menudo derivado por falta de datos. De modo que el contactless no solo sirve para evitar tocar objetos, también para controlarlos.

En este caso la trazabilidad de todos los objetos en venta por una empresa (su ubicación en tiempo real) permite ajustar producción a la demanda y evita, entre otros casos, el desperdicio de alimentos. Por ejemplo, conservando en cámara comida cuando vemos que la demanda baja. A mayor disponibilidad de datos, mayor control y menos pérdidas de este tipo.

Todos estos cambios de la tecnología inalámbrica, ya sea a través de contactless RFID o de tecnología 5G aplicada al IoT (esto último para entornos cerrados como almacenes), han sido ‘traídos desde el futuro’ debido a la covid-19.

Imágenes | Christiann Koepke, chuttersnap

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