Una llamada a legislar para lograr una contribución justa – Europa debe actuar para proteger su futuro digital

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El futuro de la conectividad, impulsado por redes seguras, ultrarrápidas y de baja latencia de fibra y 5G, sustentará la próxima ola de la transformación digital en Europa. Apoyándose en estas redes, Europa ya está viendo como surgen nuevas aplicaciones en Inteligencia Artificial, realidad virtual e IoT. Y muchas otras que están por venir, que ni alcanzamos a imaginar, en el ámbito de las ciudades inteligentes, la industria 4.0, el metaverso y las innovaciones futuras.


La UE ha establecido unos objetivos ambiciosos en la “Década Digital 2030” para habilitar estas tecnologías, apoyar el crecimiento en todas las industrias y mejorar la competitividad europea. Al mismo tiempo estos objetivos deben generar beneficios para los ciudadanos a largo plazo a través de una mejor atención sanitaria, educación, agricultura, alimentación, seguridad y transporte. Todos estos cambios van a suponer también nuevas exigencias para las redes de telecomunicaciones. Sin las inversiones necesarias, la «Década Digital» europea fracasará. Las inversiones requeridas son muy exigentes, por lo que será necesaria una acción regulatoria que las asegure.


Hoy pedimos a los responsables políticos de la UE que revisen el actual marco regulatorio de las telecomunicaciones y permitan a los grandes de la industria y a las PYMEs de Europa competir a escala mundial. Este nuevo enfoque debería basarse en una revisión de la política del espectro, aceptando la necesidad de escala para evitar la fragmentación del mercado, y en una contribución justa y proporcionada de los mayores generadores de tráfico a los costes de la infraestructura de red.


La clave de este debate es la inversión. La UE ha estimado que se necesitarán al menos 174.000 millones de euros de nuevas inversiones hasta 2030 para cumplir los objetivos de conectividad. En la actualidad, el sector de las telecomunicaciones no es lo suficientemente fuerte como para satisfacer esta demanda en la medida en que muchos operadores apenas cubren su coste de capital. Al mismo tiempo, el tráfico de datos ha venido creciendo sin cesar a una tasa promedio de 20-30% cada año, impulsado principalmente por unas pocas compañías tecnológicas de gran tamaño. Se espera que este crecimiento continúe, pero, en las condiciones actuales, es probable que no dé lugar al correspondiente retorno de la inversión. Si bien el sector de las telecomunicaciones ha ofrecido mejoras significativas en la conectividad, los precios de los servicios de telecomunicaciones, en general, han disminuido en los últimos diez años, mientras que los costes han seguido creciendo. La irrupción de nuevas tecnologías volverá a incrementar las exigencias sobre la infraestructura de red, lo que, a su vez, aumentará aún más los costes.


Por todas estas razones, los operadores europeos de telecomunicaciones pedimos a los responsables políticos de la UE que garanticen una contribución justa de las empresas que más se benefician de la infraestructura que construimos y explotamos. Este mecanismo debe tener un ámbito de aplicación bien definido y específico que incluya únicamente a los mayores generadores de tráfico, excluyendo a los proveedores de contenidos y aplicaciones más pequeños. También podría incluir un procedimiento de transparencia y rendición de cuentas de las contribuciones recibidas, de tal modo que los operadores inviertan directamente esas contribuciones en la infraestructura digital de Europa.


Esta medida reequilibraría el poder de mercado a lo largo de la cadena de valor, al tiempo que abordaría las asimetrías actuales: hoy en día las grandes empresas tecnológicas prácticamente no pagan por el transporte de datos en nuestras redes, y están muy lejos de cubrir los costes necesarios para ampliar las redes y alcanzar los ambiciosos objetivos de la UE. Mientras los proveedores de telecomunicaciones no pueden negociar precios adecuados por el transporte de datos a través de sus redes, algunos proveedores de servicios cloud cobran a sus clientes hasta 80 veces más por el transporte de datos entre clouds.


Además, actualmente no tienen ningún incentivo (económico) para reducir el tráfico de datos innecesario, aunque durante la pandemia se demostró que esto era viable. Una regulación para una contribución justa incentivaría un gestión más responsable y eficiente de los datos sin perjudicar la experiencia del cliente, contribuyendo también a los objetivos de la UE sobre el consumo de energía y CO2.


La Comisión Europea ha dejado claro que cualquier regulación se implementará asegurando el cumplimiento de la regulación de neutralidad de la red. Estamos de acuerdo. Además, cabe destacar que el objetivo de la regulación de Internet abierta es garantizar a los usuarios finales el acceso a Internet sin restricciones. Este objetivo se ve socavado por la falta de capacidad de inversión de los operadores de telecomunicaciones, que pone en peligro el desarrollo de nuevas capacidades de red que permita satisfacer el crecimiento de la demanda de datos. La obligación de negociar con los operadores una contribución justa y proporcionada, con un mecanismo de resolución de conflictos si las negociaciones fracasan, ayudaría a resolver este desafío.


Para lograr la conectividad del futuro, Europa necesita redefinir las políticas públicas que rigen el ecosistema de las comunicaciones digitales, cambiando los enfoques obsoletos (y en gran medida aún nacionales), que han fracasado en la consecución de un verdadero mercado único de telecomunicaciones. La oportunidad es enorme, pero si no se actúa, la UE corre el riesgo de no cumplir sus ambiciones políticas y, con ellas, las necesidades más amplias de sus ciudadanos y la industria, quedando aún más rezagados respecto a sus competidores a escala mundial.


Firmantes:

  1. Thomas Arnoldner, CEO, A1 Telekom Austria Group
  2. Ana Figueiredo, CEO and Chairwoman, Altice Portugal
  3. Edward Bouygues, Chairman, and Benoit Torloting, CEO, Bouygues Telecom
  4. Philip Jansen, Chief Executive, BT Group
  5. Andreas Neocleous, CEO, CYTA
  6. Timotheus Höttges, CEO, Deutsche Telekom
  7. Oliver Loomes, CEO, eir
  8. Christian Salbaing, Deputy Chairman, Hutchison Europe
  9. Mike Fries, CEO, Liberty Global
  10. Joost Farwerck, CEO and Chairman of the Board of Management, KPN
  11. Christel Heydemann, CEO, Orange Group
  12. Guillaume Boutin, CEO, Proximus Group
  13. Sigve Brekke, President and CEO, Telenor Group
  14. Michel Jumeau, CEO, TDC NET
  15. José María Álvarez-Pallete, Chairman and CEO, Telefónica
  16. Kjell Morten Johnsen, President and CEO, Tele2 Group
  17. Allison Kirkby, President and CEO, Telia Company
  18. Pietro Labriola, CEO and General Manager, TIM
  19. Victoriya Boklag, CEO, United Group
  20. Margherita Della Valle, CEO, Vodafone Group
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