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Innovación y salud, el binomio ganador del siglo XXI

La oficina no es un gimnasio ni un balneario, pero puede hacer mucho por la salud. Al fin y al cabo, la mayoría de los trabajadores pasa un tercio de su vida entre sus paredes, y es un lugar idóneo para adquirir y practicar hábitos saludables.

El impacto del absentismo en las empresas españolas se calcula que tiene un coste de 50.200 millones de euros anuales. Si los empleados fueran idealmente inmunes a los accidentes laborales y a las enfermedades, el rendimiento de sus empresas se multiplicaría, por lo que una política de promoción de la salud y el diseño de unos espacios adecuados para el desempeño de la actividad diaria puede ser considerada como una inversión.

Algunos analistas avalan el retorno económico de este tipo de iniciativas enfocadas en la promoción de la salud en el trabajo: por cada euro invertido, se ahorra entre 2,5 y 4,8 euros en el gasto asociado a absentismo, y entre 2,3 y 5,9 euros en los costes por enfermedad.

Siendo el capital humano el principal valor de una organización, independientemente de su tamaño, es de vital importancia cuidarlo y ofrecer un lugar de trabajo que atienda sus necesidades, más allá de las mínimas exigencias habitacionales. Todas las acciones encaminadas a mejorar el bienestar y salud de la plantilla deben, por tanto, ser consideradas una inversión por la empresa. Y el departamento de Recursos Humanos, por su carácter estratégico y transversal, es el más indicado para promover y guiar la adopción de unas acciones que marquen la diferencia, y cimente la base para construir una empresa más competitiva.

En este sentido, está comprobado que las iniciativas enfocadas al cuidado de la salud de los empleados ayudan a mejorar la salud física y mental y a incrementar la productividad. Al mismo tiempo que contribuyen a fortalecer el sentido de pertenencia a una organización, reforzar la cultura corporativa y retener y atraer talento. Según la encuesta360º Wellbeing Survey de la aseguradora de salud Cigna, para el 74% de los españoles contar con un programa de salud y bienestar en el trabajo es algo primordial a la hora de elegir una empresa.

Algunos de los temas que más preocupan a los responsables de RR.HH. son el manejo de las emociones en el ámbito profesional, las pautas de alimentación y vida saludable, combatir el estrés laboral, gestión del tiempo o protocolos de salud en colectivos concretos (embarazadas, fumadores, personas con problemas de visión, seniors…). En este contexto, Orange España fue de las empresas pioneras en trabajar este concepto, así como el de la innovación en materia de riesgos laborales aplicando inteligencia artificial. lo que la ha hecho acreedora a múltiples reconocimientos. El último acaba de llegar hace unas pocas semanas con el Premio Empresa Saludable 2018, otorgado por el Observatorio de Recursos Humanos tras evaluar más de 50 candidaturas.

Las empresas acreedoras de tal distinción son un referente para otras organizaciones que quieren construir entornos de trabajo responsables con el desarrollo integral de las personas basándose en pilares como el cuidado de su salud física y emocional y el equilibrio entre vida personal y profesional. “Este premio valora iniciativas globales de salud, que recogen modelos de gestión que apuestan por el largo plazo, la sostenibilidad y las personas”, señala Mónica G. Ingelmo, mánager de Beneficios, Administración de RR.HH. y Salud Laboral de Orange España. “Además, Orange ha recibido el galardón Healthy Leadership que reconoce el haber sido una de las primeras empresas en nuestro país en trabajar con el Modelo de Empresa Saludable, el comportamiento responsable con las personas y el apoyo al crecimiento sostenible”.

Fresh Program, el programa de Empresa Saludable de Orange

Aprovechando esta circunstancia, hemos querido hacerle algunas preguntas a Mónica para conocer un poco más en profundidad el programa por el que Orange ha sido premiada.

Post-its en las pizarras, espacios de trabajo flexible, oficinas cardioprotegidas con desfibriladores… Sin duda, entramos en una empresa a la última. Orange es reconocida como una “empresa saludable” en muchos sentidos. ¿En qué año se empezó a introducir actividades dirigidas a “la salud” de los empleados?

En Orange fuimos pioneros en implementar un programa de salud desde una perspectiva global, basándonos en el modelo de la Organización Mundial de la Salud, lo que nos hizo ser el primer operador de telecomunicaciones que obtuvo la certificación de Empresa Saludable en el año 2015.

Desde hacía años, disponíamos de botiquines médicos en nuestros centros de trabajo y realizábamos campañas recurrentes de bienestar, pero quisimos estructurar todos los procesos dotándoles de un sistema de gestión, objetivos e indicadores, desde una perspectiva de salud.

Una vez tomada la decisión estratégica de adoptar políticas de salud, en mi opinión el mayor reto fue implementar una cultura de bienestar en la organización, con la implicación del empleado como agente decisor de su propia salud. Para mí ha sido una satisfacción ver la evolución cada año del programa y el incremento de participantes, así como las sugerencias y los comentarios que recibimos de las personas que participan en las diversas iniciativas y que nos hacen seguir afinando y mejorando el modelo.

– ¿Qué nombre oficial han puesto al programa actual? ¿Qué áreas trabaja?

Nuestro programa se llama Fresh Program y tiene una duración de cinco años, con objetivos definidos anualmente. Está diseñado sobre tres pilares: Fresh Heart para el cuidado de la salud cardiovascular, Fresh Mind para la protección y mejora de la salud psicosocial y Fresh Ageing o cuidado de la salud a cualquier edad, en especial el envejecimiento activo. Contamos con más de 80 talleres y más de 4.000 participantes cada año, siendo nuestro objetivo no solo la promoción y protección de la salud de las personas que trabajamos en Orange, sino también la de nuestras familias. Como ejemplo de ello, y como parte de la política de beneficios sociales, se financia el 100% del coste de un seguro médico privado para el empleado, su cónyuge o pareja de hecho y los hijos comunes.

Este año hemos incluido dos nuevos ejes en el programa. El primero de ellos es la detección precoz del cáncer de colón y de próstata, a través de pruebas adicionales realizadas en los reconocimientos médicos anuales. El segundo eje es un plan de coaching para personas con dos o más indicadores de riesgo cardiovascular detectados en reconocimiento médico. De esta forma, y en línea con el claim del programa para este año –’Cada persona es única’avanzamos en la adaptación individual de las medidas de la salud a cada circunstancia.

Por otra parte, y considerando que en nuestra organización hay un porcentaje importante de mujeres en plantilla, la salud femenina específica ha adquirido también un protagonismo en nuestro programa de salud, promoviendo iniciativas como charlas en prevención del cáncer de mama.

Ahora que todos hablamos de Big Data y cómo éste nos puede ayudar a gestionar nuestras organizaciones, nos dimos cuenta que podíamos a partir de este perfil construir nuestro plan de salud

– ¿Se puede decir que el interés por la salud no es solo “médico”, y también mutuo, visto como una inversión (y su necesidad de un ROI)? ¿Qué beneficios obtiene una gran corporación en donde sus empleados incorporan hábitos saludables a sus estilos de vida, se puede cuantificar?

El ROI de este tipo de programas se mide a largo plazo, por lo que todavía es pronto para unos resultados sólidos, es algo que las empresas que tenemos este tipo de programas estamos siguiendo con mucho interés, no solo en términos de absentismo sino también en términos de satisfacción del empleado e impacto en su desempeño.

Tenemos datos interesantes de las distintas actividades con las que cuenta nuestro programa, por ejemplo, el 64% de los participantes mejoró su índice de masa corporal, el 72% su nivel de resiliencia o el 37% dice ser más consciente de su nutrición. Nos cuesta un poco más, sin embargo, mejorar los índices de deshabituación tabáquica, aunque la proporción de fumadores que tenemos no es muy alta.

– ¿Sobre qué hipótesis están basadas las acciones? ¿Habéis usado criterios epidemiológicos? ¿Existe algún programa para ir en bici a la oficina o club de runners?

En nuestro caso, las iniciativas surgen a través del análisis del perfil epidemiológico de las personas que trabajamos en Orange. Ahora que todos hablamos de big data y cómo este nos puede ayudar a gestionar nuestras organizaciones, nos dimos cuenta de que podíamos a partir de este perfil construir nuestro plan de salud. Nos basamos también en la estrategia de la Organización Mundial de la Salud para el control de enfermedades no contagiosas, agrupando nuestras iniciativas en detección, prevención y coaching.

Además, tenemos una iniciativa para ir en bici en la oficina y también un club de runners. Ambas son lideradas por un Fresh Trainer, que es un empleado que participa de forma voluntaria en la organización y liderazgo de alguna de las actividades del Fresh Program, aunque nuestra actividad estrella para la promoción del ejercicio físico es un reto virtual de 100 días, en el que se compite en equipos de siete personas con un objetivo diario de dar 10.000 pasos. Está dirigida a cualquier persona, no solo a las deportistas, y pensado en un espacio temporal suficiente como para cambiar hábitos.

La manera de garantizar que los modelos y entornos de trabajo tengan los más altos niveles de seguridad y salud es que la función de Prevención de Riesgos Laborales y Salud Laboral esté integrada desde la fase de diseño

– La digitalización está transformando el mercado laboral. En este sentido sabemos que Orange está siendo pionera en la implantación de nuevas formas de trabajar (teletrabajo, espacios flexibles…) ¿Cómo estáis abordando desde el equipo de Prevención de Riesgos Laborales y Salud de Orange esta transformación?

La tecnología permite hoy una movilidad, una eficiencia y una conciliación de la vida laboral y personal que eran impensables hace tan solo unos años. La digitalización de buena parte de nuestras operaciones, así como la utilización de nuevas herramientas tecnológicas –portátil, móvil, etc.- han hecho realidad una flexibilidad en el trabajo, que se refleja en nuestros espacios de trabajo –amplios, accesibles, que favorecen el intercambio- y también la política de trabajo flexible que lanzamos en el año 2017. Dicha política permite, entre otras medidas, el horario flexible (de forma que los empleados pueden elegir el horario que mejor concilia trabajo y familia) o el teletrabajo (con el que, desde el año pasado cualquier empleado puede realizar 8,5 horas de teletrabajo a la semana, distribuidas de acuerdo a las necesidades personales de cada uno).

Más allá de los avances que la domótica está permitiendo en términos de calidad del aire, luz y clima en general, pensamos que la tecnología permite espacios de trabajo más modernos, integradores y colaborativos, lo que sin duda incide en la salud de los trabajadores, incluida la psicosocial, además de impulsar la transformación digital. Y la única manera de garantizar que los nuevos modelos y entornos de trabajo sigan teniendo los más altos niveles de seguridad y salud es que la función de Prevención de Riesgos Laborales y Salud Laboral esté integrada en el proyecto, ya desde la fase de diseño.

Además, la tecnología hace posible que los propios empleados sean partícipes de los programas de salud, sin importar desde dónde estén trabajando o el tamaño de su centro de trabajo. Este es un punto importante, ya que hasta ahora, si se trataba de una empresa con cierta dispersión geográfica o con un número pequeño de empleados, había más dificultades para organizar actividades o talleres, en los que, por ejemplo, se necesitara un número mínimo de empleados. Pero eso ha cambiado gracias a la tecnología, con la que hemos conseguido universalizar nuestros programas de salud.

Desde nuestro punto de vista, y de cara a futuro, el principal desafío al que nos enfrentamos en el equipo de Prevención de Riesgos y Salud Laboral es ser capaces de asesorar a la compañía sobre los peligros que pueden derivarse de las nuevas técnicas, materiales y equipamiento que se van incorporando a la actividad, cada vez a un ritmo más rápido. Es preciso que los profesionales de la Prevención de Riesgos Laborales y Salud nos actualicemos y formemos continuamente en el conocimiento de estas nuevas herramientas de trabajo y en la capacitación para evaluar los posibles riesgos que un uso intensivo pudiera acarrear y establecer las medidas preventivas.

 

Si hace falta una “reason why”, sin duda es porque las empresas saludables son las más competitivas. Los beneficios de una estrategia de promoción de la salud y bienestar en el ámbito laboral son numerosos, y que se cuide desde las altas instancias es un elemento diferenciador incluso para lograr brand employer y engagement. Está comprobado que cuidar la salud de los empleados potencia su creatividad y productividad laboral, refuerza su sentimiento de pertenencia, contribuye a aumentar su satisfacción personal y profesional y, además, reduce el absentismo laboral. Así que, ¿tú qué prefieres, manzanas o yogures?

Reseña biográfica

Diplomada en Relaciones Laborales y Máster en Recursos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid, Mónica García Ingelmo cuenta con más de 20 años de experiencia en el Área de Recursos Humanos. Con una trayectoria profesional vinculada al sector de las Telecomunicaciones, ha desarrollado diversos proyectos de gestión global de outsourcing en compañías de ámbito multinacional, hasta incorporarse a Orange España, donde ha liderado proyectos vinculados a integraciones operativas y fusiones desde la perspectiva de Recursos Humanos. Actualmente ocupa la posición de mánager de Beneficios, Administración de RRHH y Salud Laboral. Ha colaborado como vicepresidenta de la Asociación de Usuarios de SAP en España y también es miembro de la Comisión de Igualdad y Conciliación de la CEOE y mentora de la Professional Women´s Network, participando como speaker en numerosos foros y grupos de trabajo.

Por Javier Renovell