Todo lo que necesitas saber para elegir tu tableta gráfica sin fallar

Consejos y trucos

El arte digital ha transformado nuestra forma de crear y las tabletas gráficas son idóneas para digitalizar cualquier actividad, ya sean apuntes de 3º de carrera, ilustraciones amateur o retoques en cartelería profesional. Y si bien todas ellas comparten una serie de características comunes, hay que saber elegir. Si estás buscando una tableta gráfica como herramienta, con esta guía acertarás. 

Qué es y para qué sirve una tableta gráfica

Una tableta gráfica o digitalizadora es un dispositivo basado en una pantalla táctil. Igual que cualquier otra tablet, su particularidad reside en su función: estar enfocada en el registro de gráficos y trazos escritos y dibujados a mano. Para ello cuenta con una superficie sensible al tacto, pero también a la intensidad de trazo, lo que conocemos como niveles de presión.

Las tabletas gráficas más avanzadas cuentan con funciones multitáctiles para el reconocimiento de gestos y de la inclinación del lápiz digital. Esencialmente, estas tabletas han sido diseñadas para complementar y sustituir un cuaderno de dibujo tradicional, con la ventaja que supone no tener que digitalizar y poder trabajar sobre un entorno digital nativo desde el primer momento.

En cuanto al uso, si bien es posible dibujar con nuestras manos, estas tabletas están orientadas a ser usadas mediante lápiz digital, un periférico que transmite la posición y otros datos de la misma forma que lo hace un ratón, mapeando la superficie útil o área activa.

Ambos productos, tableta y lápiz, suelen adquirirse por separado, ya que no todas las tabletas son compatibles con todos los tipos de lápices digitales. Por último, tengamos en cuenta que las tabletas gráficas y los monitores interactivos son similares, pero no idénticos: una tableta digitalizadora comparte con otras su capacidad multimedia y multitarea, mientras que los monitores están únicamente focalizados en la ilustración y el diseño.

¿Cuánto cuesta una tableta gráfica?

Mujer con dibujo mientras está sentado frente a la computadora portátil

La horquilla de precios es muy amplia aunque las más habituales se sitúan entre los 100 € y los 300 €. Aunque, como veremos más adelante, depende de sus características pueden costar desde unos escasos 20 € sin botones de función rápida y escasa batería hasta más allá de los 2000 € en el caso de las tabletas gráficas más profesionales.

Dentro de la gama de entrada, dos modelos entre los más populares son la Wacom Intuos S y la XP-PEN Deco 02, además de la HUION HS611, verdadera multiventas con la que hacer nuestros pinitos en el mundo de la ilustración. 

En gama media, las más icónicas son las XP-PEN Artist 15.6 Pro, la Wacom Cintiq 16 y la HUION 2.5K Kamvas Pro. El precio también define la escala: estos modelos saltan de las 13 a las 16 pulgadas. Y en gama alta, entre las 20 y las 30 pulgadas, dentro del sector profesional conviene tener en cuenta la Microsoft Surface Pro 4 y la Wacom Cintiq 22HD, dos modelos de contrastada calidad y muy buena consideración entre los especialistas.

Qué tener en cuenta a la hora de comprar una tableta gráfica

Antes de elegir uno u otro modelo debemos tener en cuenta para qué la vamos a usar. Por ejemplo, si solo buscas una tableta para digitalizar tu firma en documentos oficiales y recoger algunos apuntes, conviene apuntar hacia los modelos más sencillos. Sin embargo, si trabajamos en una agencia realizando retoque fotográfico o ilustrando es muy importante no escatimar en el nivel de detalle y la cantidad de líneas por pulgada (lpi), ya que determinará la calidad del resultado final.

Dependiendo de nuestro presupuesto y funciones necesarias, una vez hayamos respondido a esta inquietud debemos fijarnos en las características comunes de cualquier tableta digitalizadora. Por suerte, la mayor parte de la oferta actual cuenta con una gran precisión representando nuestros movimientos.

Tamaño

Uno de los factores a tener en cuenta, ya que definirán el tipo de experiencia, es el tamaño de la misma. Como apuntábamos, el tamaño de una tableta digital se define por la superficie útil. Basándonos en su escala, existen tres grandes tipologías:

Su tamaño también estará directamente relacionado con su peso y el espacio que ocuparán en nuestro escritorio, así que conviene tener en cuenta de cuántos centímetros disponemos.

Resolución de pantalla

En una tableta digital, cuando hablamos de resolución lo hacemos de la cantidad de líneas que podemos dibujar por pulgada (lpi). Como los aumentos de microscopio, cuanto mayor es la cifra, mayor nivel de talle. Esto determina la calidad final en cualquier trazo. A partir de los 2.500 lpi ya estaremos ante una resolución aceptable para dibujar y realizar trabajos sencillos. Los modelos de mayor escala apuestan por las 5.080 lpi, como la citada Wacom Cintiq 22HD.

Niveles de presión

persona con tableta negra

El nivel de presión es el segundo aspecto técnico más relevante. ¿Por qué? Porque cuanto más alta sea la sensibilidad a la presión, mayor control tendremos en cuanto a la intensidad del color, grosor del trazo y demás. La citada sensibilidad a la inclinación también interviene en el resultado final, siendo capital a la hora de contornear o dibujar sombras. Las tabletas profesionales ofrecen hasta 80 niveles de inclinación, equivalente a 80º respecto al plano.

Cuando una tableta ofrece hasta 2048 puntos de presión significa que desde su punto de contacto más sutil hasta el momento de mayor recepción de la presión es capaz de traducir esos puntos en un tono de color. En resumen, podrás dibujar hasta 2048 tonos de verde o de rojo.

Retraso de entrada (input lag)

Esta es una de las características técnicas más ignoradas, aunque afecta directamente a la experiencia de uso. Cuanto mayor sea el retraso entre nuestros movimientos y cómo los percibe y transmite la tableta, más difícil será dibujar con soltura. Este es un problema especialmente común en productos de baja calidad basados en tinta electrónica.

Otra función a tener en cuenta es la compatibilidad con la sensibilidad de rotación. Si alguna vez has pintado con pinceles sabrás que las cerdas del mismo se arrugan y reaccionan a la presión y rotación del trazo. Aunque aplicaciones como Adobe Photoshop e Illustrator permiten modificar la orientación del pincel, su redondez y ángulo, algunas tabletas reaccionan de manera dinámica a estos movimientos y los reflejan sobre la pantalla.

Compatibilidad con lápiz táctil

bolígrafo blanco sobre mesa blanca

Como apuntábamos, el lápiz táctil, también conocido como lápiz óptico, supone el 50% de la experiencia. Además, suelen ser capaces de emular los dos botones de un ratón (clic derecho y doble clic). Algunos se conectan mediante bluetooth y recargan su batería mediante pilas o conexión por cable (el Apple Pencil, por ejemplo, ha pasado de cargarse a través del conector Lightning a poder hacerlo de manera inalámbrica).

Otros muchos modelos ni siquiera requieren conexión, ya que son reconocidos por la pantalla de manera dinámica. Y algunas tabletas profesionales son capaces de reconocer rotuladores, más allá de sus posibilidades digitales.

Nuestra recomendación es apostar siempre por el modelo compatible y oficial de cada marca, ya que estos suelen incorporar ciertas funciones muy útiles (como rehacer o deshacer funciones, botón secundario para borrar, etcétera). Por último, es importante que sea cómodo y se adapte a tu mano. La ergonomía y la calidad del tacto serán determinantes durante largas sesiones de uso.

Funciones rápidas

Lo que nos lleva al punto final, la compatibilidad con funciones rápidas como hacer zoom sobre una zona, modificar el tamaño del trazo de pincel u otros atajos. Muchas de las tabletas citadas incluyen en su margen superior varias teclas similares a las macros de los teclados, con las cuales podemos crear atajos como “nuevo lienzo en blanco” o similares.

Por Israel Fernández

Imágenes | Unsplash (1, 2, 3, 4 y 5).

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