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Cuando el turismo conoció a la tecnología

Que el turismo es uno de los motores de nuestro país es algo innegable. En 2018 aportó 178.000 millones de euros a la economía española. Lo que supone el 14,6% del PIB nacional.

Más de 80 millones de personas nos visitaron. Y gastaron casi 90.000 millones de euros, lo que supone un récord para el sector. Para mantenerse al día, el sector turístico ha de tener muy presente las novedades tecnológicas que le permiten reconvertirse constantemente.

La transformación digital en el turismo

Cada vez se contratan más vacaciones a través de internet. Solo el año pasado, el mercado online del turismo en Europa creció un 7%. Las causas son la multiplicidad de ofertas, la sencillez de su uso, lo competitivo de los precios y la posibilidad de cerrar cada necesidad del viaje antes de salir de casa.

En primer lugar, tenemos webs de reservas de vuelos. Lastminute es una página especializada en encontrar asientos libres de última hora. Momondo ofrece una garantía de mejor precio y Airhopping (por citar solo algunas empresas) permite enlazar varios vuelos en un solo billete.

El siguiente paso es buscar un hotel. Podemos optar por Booking, considerada la empresa turística más poderosa del mundo, con ingresos superiores a 14.500 millones de dólares; a Agoda y Hoteles.com, que ofrecen un sistema de puntos para fidelizar a sus clientes, o a Trivago, comparador de precios.

Las facilidades que la red da al turista no acaban aquí: podemos reservar restaurantes en ElTenedor o Tripadvisor; excursiones en Viator o Civitatis o alquilar un coche con Skyscanner.

Cada turista es un mundo

El deseo por mejorar la experiencia del cliente ha desembocado en una especialización abrumadora de la oferta. Se trata de forma personalizada las necesidades de cada individuo.

Si viajamos con niños, tenemos webs como Viajarconhijos o Viajarenfamilia. Para los amantes del turismo de naturaleza, hay soluciones como TopRural o Evaneos. Y Viajarconperros muestra alojamientos que permiten la entrada de mascotas.

Cualquier escenario que podamos imaginar está contemplado. FrikiTrip nos permite hacer viajes inspirados en películas y series como ‘Juego de Tronos’, mientras que Lavueltaalmundo nos busca un compañero de aventura si es que no tenemos con quien viajar.

El cliente empoderado

El consumidor está más conectado e informado que nunca. Su opinión tiene validez y peso. Antes de hacer la reserva de un viaje, el turista lee los comentarios de otros que contrataron el servicio antes que él.

El cliente es activo, exigente y busca un feedback inmediato con la empresa. Las redes sociales se han convertido en un foco de comunicación clave en las que la reputación online puede encumbrar o hundir a una empresa.

Todas las herramientas

Según el informe de Booking ‘Travel Predictions 2020’, el 59% de los turistas quiere que la tecnología le sorprenda con experiencias originales.

Prácticamente, cualquier ciudad y municipio de nuestro país dispone de una aplicación que indica a los turistas dónde comer y alojarse o qué visitar. Segitur y Fitur premian cada año a las apps más innovadoras del sector turístico. En 2019, entre las ganadoras, encontramos a Pilgrim, Camino de Santiago, por su utilidad para los peregrinos; San Lorenzo del Escorial, en la categoría de turismo temático o Biduzz, una app que funciona como un asistente de viajes.

La inteligencia artificial, los asistentes virtuales y los chatbots están cada vez más presentes. Instaladas en muchas apps, aconsejan e informan al turista en cada paso, haciendo que se sienta siempre acompañado. Traductores automáticos, precios adaptados e información actualizada a tiempo real son algunas de sus ventajas.

Las herramientas de geolocalización ayudan a encontrar y visualizar el lugar en el que nos alojaremos. Los mapas y fotografías, de nuevo, asisten al cliente y mejoran su experiencia.

La realidad aumentada y la realidad virtual también abren un mundo de posibilidades. Benefician la interacción del usuario y son atractivas. Neosentec es una empresa que diseña aplicaciones de realidad aumentada para hacer visitas virtuales a museos. Imagen Mérida se sirve de la realidad virtual para recrear el teatro y anfiteatro romanos de la ciudad con todo el esplendor de la época.

Gracias a internet de las cosas se mejoran las instalaciones, se reducen costes y se apuesta por la sostenibilidad. AnySolution trabaja en el diseño de habitaciones de hotel inteligentes y totalmente conectadas. Los sensores instalados avisan si las luces o el termostato se quedan encendidos cuando la habitación está vacía. Lo que ayuda a controlar la eficiencia energética.

Smart cities, la clave

Las smart cities con su accesibilidad, sostenibilidad y conectividad, tienen grandes encantos para los turistas. De hecho, ya empieza a usarse el término smart destination. De nuevo, se trata de mejorar la experiencia del usuario a través de herramientas tecnológicas que apuesten por la interacción y la preservación de los recursos.

La Secretaría de Estado de Turismo impulsa en nuestro país el proyecto Destino Turístico Inteligente cuyo objetivo es “implantar un nuevo modelo de mejora de la competitividad y desarrollo turístico basado en la gobernanza y la corresponsabilidad turística”  a través de infraestrucutra tecnológica de vanguardia.

Almería, con puntos wifi gratuitos en todas las plazas de su casco histórico; Donostia, con su plan Klima 2050 (una estrategia contra el cambio climático) y El Hierro y su Centro de Interpretación Vulcanológico) son algunos interesantes ejemplos.

Por Noelia Martínez

Imágenes | Photo by Jacek Dylag on Unsplash