Los sesgos de género apartan a las mujeres de las carreras STEM, pero se pueden superar

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Clichés y estereotipos sociales han alejado a las mujeres de la formación técnica y de las carreras profesionales vinculadas a las ciencias, las tecnologías o las ingenierías (STEM). Sin embargo, ese escenario se puede revertir. 

La brecha de género en el ámbito profesional ha sido uno de los problemas que más se han visibilizado en los últimos años. Y corregirla está hoy en los planes de organismos públicos y empresas de todo el mundo. Sin embargo, hay una vertiente de esta brecha que no se subraya lo suficiente y que sigue siendo profunda: la escasez de mujeres en los ámbitos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Un desequilibrio que merma las posibilidades de digitalización de las empresas y que ahonda el problema general de falta de profesionales cualificados en España y en casi cualquier país del mundo. 

La brecha de género en el ámbito de las profesionales técnicas tiene su origen en la infancia y adolescencia. Según el estudio Dream Gap, promovido por la empresa de las muñecas Barbie y que en España ha contado con la colaboración de la Universidad Complutense, las niñas dejan de soñar con ser piloto o científicas a los siete años. Es el momento en que ya no tienen como máximos referentes a sus profesores y padres, y empiezan a prestar más atención al entorno social, con la consecuente exposición a los clichés y convencionalismos.  

Esa desconexión con la formación técnica y científica continúa en los siguientes años. Según un estudio de EY para la asociación empresarial DigitalES, y que fue patrocinado por Orange, las alumnas de secundaria en España reconocen entender mucho menos las matemáticas que sus compañeros. En ese estudio, de 2019, realizado a casi 800 estudiantes de enseñanzas medias de todo el país, un 33% de los chicos afirmó “no tener problemas” con esta asignatura, que es fundamental en el ámbito STEM, mientras que en el caso de las jóvenes, solo eran un 22%

Muy pocas estudiantes en las facultades técnicas

Como consecuencia de estos desequilibrios, las estudiantes acaban brillando por su ausencia en las facultades técnicas de cualquier universidad española, y también en los centros de Formación Profesional dedicados a especialidades relacionadas con la programación. Según Eurostat, en general hay más mujeres que hombres entre el estudiantado de la universidad española. Un 55% frente a un 45%. Y, de hecho, en algunas carreras, como la de educación o las relacionadas con la salud, superan el 70%, según datos de la Secretaría General de Universidades. Sin embargo, en los estudios STEM ellas solo llegan al 32% de las matrículas por término medio. Y en algunas especialidades no suponen siquiera una cuarta parte.

Estos desequilibrios tienen su réplica en las empresas y en el sistema productivo. Hay pocas ingenieras, informáticas, matemáticas y científicas en general en las compañías de este país. Y menos aún en cargos directivos. Un informe reciente del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) asegura que el mercado laboral tecnológico español “es claramente masculino”. En 2020, solo había 144 000 expertas en tecnologías de la información y comunicaciones, solo un 19,8 % del total de empleados del sector.  

Un equipo de investigadoras de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), liderado por Milagros Sáinz, ha buscado los motivos por los que las mujeres siguen eludiendo matricularse de algunos ámbitos STEM, como informática, ingeniería o física, ligados tradicionalmente a roles masculinos. Además, este equipo ha analizado por qué cada vez más eligen estudios asociados a la salud y los cuidados, como medicina, biología, enfermería o farmacia.

Estereotipos y dificultad para conciliar

En concreto, Sáinz y su equipo entrevistaron en profundidad a 26 adultos jóvenes (11 hombres y 15 mujeres, de entre 18 y 29 años, de Barcelona y Madrid). Son personas que o bien están cursando una carrera del ámbito STEM o bien trabajan desde hace cinco años o menos en empresas de estos sectores. Los resultados constatan que los estereotipos de género, que a menudo son reforzados por la familia, la escuela y los medios de comunicación, siguen modelando la visión que las chicas. En consecuencia, ellas siguen considerando estas profesiones como eminentemente masculinas e infravaloran su capacidad para dedicarse a ellas.

Asimismo, los investigadores han visto que uno de los factores que más siguen preocupando a las mujeres y les influyen a la hora de decidir si decantarse por profesiones de este ámbito es si les permitirán conseguir un equilibrio entre la vida personal y la laboral, y si podrán compatibilizar maternidad y carrera sin ser penalizadas por ello. Nueve de las 15 entrevistadas consideran que ser madres puede restringir su desarrollo profesional e impedirles llevar a cabo una carrera exitosa, una situación que, en su opinión, no afecta a sus compañeros hombres.

«Las mujeres toman conciencia de las desigualdades, no las naturalizan. Los hombres, por su parte, también son conscientes de sus privilegios y, si son educados desde la igualdad y la justicia social, pueden convertirse en agentes de cambio que luchen para revertir la situación de las mujeres», considera Lídia Arroyo, coautora de este trabajo. 

La falta de exposición a modelos de mujeres con una trayectoria de éxito en el ámbito STEM y a programas de mentoring con investigadoras, ingenieras y científicas también empuja a muchas chicas con talento a abandonar la idea de entrar en estos ámbitos.

«Cuando terminan la carrera, se enfrentan a las desigualdades de género estructurales del mercado de trabajo y a las expectativas sociales respecto a la maternidad. Ello también se concreta a lo largo de su trayectoria vital, con la falta de modelos de referencia, como madres y científicas, y la falta de redes de mentoras«, explica Alisa Petroff, otra de las autoras del trabajo.

Soluciones para superar la brecha de género

Uno de los mayores desafíos del mercado de trabajo a escala mundial es la falta de profesionales cualificados. Sobre todo en sectores como el tecnológico. Por eso, los países no se pueden permitir el lujo de mantener desperdiciar el talento y el potencial de la mitad de la población femenina

A raíz de sus investigaciones, las expertas de la UOC consideran que, para revertir esta situación, se debería «incentivar que las empresas las recluten y las retengan, fomentando fórmulas más flexibles que les permitan compatibilizar la vida personal y la laboral sin tener que llegar a escoger una cosa o la otra». 

También sería conveniente fomentar redes de profesionales con perspectiva de género, en las que las mujeres en cargos de poder guíen el desarrollo profesional de otras mujeres más jóvenes o con menos experiencia. Pero también en las que los hombres de diferentes niveles profesionales aprecien las contribuciones de las mujeres al campo y les ofrezcan oportunidades de desarrollo y promoción profesional en igualdad de condiciones.   

Por su parte, para atraer a las chicas a las carreras STEM, el informe de DigitalES pide que se dé otra visión del mundo de la tecnología. Una visión que no sea puramente técnica y sí más social. Al fin y al cabo, hay mucha tecnología detrás de los avances médicos, de las mejoras de vida de los países subdesarrollados o del cuidado del medio ambiente. Esa aproximación será mucho más seductora para ellas que la del programador ‘friki’ y solitario. 

En la infancia y durante las primeras etapas del aprendizaje, también hay formas de combatir estereotipos y animar a las niñas en actividades relacionadas con la ciencia, la tecnología o la ingeniería. Una sería incentivar actividades en colegios e institutos donde se dé un ambiente de aprendizaje no competitivo. De esta forma no peligraría la autoestima de ellas a la hora de resolver un problema matemático, por ejemplo. Parece poco, pero supondría un gran paso para estrechar la brecha.  Además, se está extendiendo la inclusión de la A de Arts en los perfiles STEM > STEAM, para dar así visibilidad.

En Orange apostamos por la diversidad y el talento joven como fuentes de creación de valor, crecimiento y competitividad a través de la puesta en marcha de dos nuevos programas de becas para el curso 2021-2022, dirigidos a fomentar las vocaciones femeninas en profesiones técnicas y el acceso de chicos y chicas estudiantes a posiciones de futuro relacionadas con el mundo empresarial y la tecnología.

Por Juan I. Cabrera

Imágenes | Pexels.com/ThisIsEngineering

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